Tag Archive | erotismo

Me desayuno

Es un placer extraño para una madre y esposa desayunar a solas en su propia casa.

No quiero parecer insolidaria, ni una madre irresponsable, pero el día a día cotidiano nos hace añorar lo que ya rara vez tenemos. En mis desayunos hay habitualmente cafés y colacaos, tostadas y besos maternales, mermeladas y mantequillas, pero no hay silencio ni intimidad.

Hoy sí lo hay.

“Una conjunción familiar hace que esta mañana de sábado Julia desayune sola”.

Casi no puedo ni creérmelo pero, desde luego, lo voy a celebrar. Una madre nunca sabe cuando será la próxima vez que tenga el raro placer de desayunar en silencio y sin necesidades urgentes que auxiliar a su alrededor.

Me voy a celebrar mi propio desayuno privado.

Cerca de la urbanización hay una pastelería delicatesen que hace unos bollos de mantequilla para derretirse de placer. Es precisamente lo que necesito. Sandalias, vaqueros ajustados, camiseta desenfadada y el pelo recogido para darme un paseo hasta ese lugar de vicio y perdición que, para cualquier mujer, es una pastelería. Pocos hombres conocen el secreto de cómo llegar entre nuestras piernas a través de nuestro paladar. Una verdadera lástima. Con este pensamiento en la cabeza llego al establecimiento. Un verdadero cerebro en marketing contrató como dependienta de los fines de semana a una dulce chica morena, de voz angelical y ojos de hada, todo amabilidad. Ella no lo sabe pero hoy es cómplice de mi placentero desayuno secreto a solas. Me despacha los bollos en una bolsa de papel muy sofisticada mientras me hace, entre sonrisas, las preguntas normales sobre mis hijos.

- Se han ido todos, hoy desayuno sola.

En su mirada me parece ver algo de entendimiento, comprensión de la tranquila y sensorial celebración de mi desayuno a solas. Con su dulce sonrisa y mi bolsita de papel rellena de bollos del pecado me vuelvo a mi casa. Ya en la urbanización, saludo a varios vecinos que me devuelven miradas educadas y algún soslayo breve a mi cuerpo. Noto en sus saludos que más de uno de ellos estaría gustoso de venir a desayunar a mi casa hoy. Está bien tenerlo en cuenta. El futuro es largo.

Pero hoy desayuno sola.

Espontáneamente, en cuanto atravieso la puerta sé lo que tengo que hacer. Una ocasión especial como esta merece un atuendo especial. Por eso las sandalias se quedan en el mueble y los pantalones y el top se acomodan en un taburete de la cocina. Qué mejor manera de desayunar conmigo misma que hacerlo en lencería. Unas braguitas suaves de blonda celeste y un sujetador que le va a conjunto. Cómoda y sexy.

¿Cuántas mujeres en el mundo habrán puesto la cafetera en bragas y sujetador?

Desde luego, muchísimas. Hoy soy una más de ellas. Este sencillo acto, impropio en un hogar familiar, me hace ser más consciente del raro festejo que estoy celebrando. En seguida el olor del café llena la cocina. Creo que nunca os lo he dicho, pero el olor del café recién hecho por las mañanas me resulta muy erótico. También el de las tostadas. Nunca lo he consultado con un especialista pero sería divertido ver la cara que pone un psicólogo si le cuento algo así. Por supuesto, hago tostadas para acompañar ese café que está hirviéndose. También troceo un mango y unto con mermelada de fresa mis bollos de mantequilla.

Todo mi festín en un plato y una taza.

Me siento en el taburete. Nunca había sentido la piel de los taburetes de mi cocina directamente sobre mis nalgas y la parte superior de mis muslos. La sensación es nueva, diferente. Me siento expuesta, aunque no hay nadie más conmigo. Resulta muy excitante. El mango fresco me llena la boca, jugoso. Gotea mi barbilla. En el segundo trozo decido dejarlo gotear en mi busto y noto como resbala su esencia entre mis pechos. Sorbo de café caliente, contraste muy amargo, masculino. Mi propia taza de café me seduce.

El primero de los bollos con mermelada llega como el primer sexo oral: marca el final de los preliminares. Este desayuno está yendo más allá de lo que había pensado. Chupo la mantequilla, lamiendo muy despacio la superficie suave del bollo, antes de tragármelo casi entero. Nunca le había hecho una felación a un bollo de mantequilla. Cojo el segundo y me voy al ventanal. Me apoyo en la pared y miro hacia fuera mientras saboreo más despacio el segundo bollo. Desde mi cocina, casi desnuda, veo pasar a dos vecinos, uno hacia su casa y otro desde ella hacia el coche. Ellos seguramente no me ven, pero otros sí podrían verme ahora mismo desde sus casas. Eso me da un escalofrío. Nunca he sido así en mi ambiente. Es mi primer acto de exhibicionismo en mi urbanización, desayunando en bragas ante el ventanal de la cocina. Puede parecer poco, pero es un gran salto para mí.

Cuando termino el segundo bollo estoy ya cachonda. Noto mi humedad. Puedo incluso olerla. El hecho, raro, de sentir el aroma de mi sexo en mi cocina, entre el olor a café y tostadas, me provoca una curiosa mezcla de pudor y deseo. Cojo la taza de café con las dos manos, como si su calor me confortase en esta sensación nueva para mí. Saboreo la taza mientras veo a una de mis vecinas, Eva, que sale a regar las plantas de su terraza. La observo mientras bebo el café despacio. En uno de sus movimientos de cabeza creo que me ha visto. Al menos, me parece que ha podido ocurrir. El escalofrío es punzante. Pero no me disuade, sino que me dispara.

Es precisamente esa posibilidad la que me decide. ¿Qué pensará de mí si me ha visto? Desayunando en braga y sujetador frente al ventanal, donde podrían verme los vecinos de varias de las casas cercanas e, incluso, alguno desde fuera de las parcelas. Eva no es una de las vecinas cotillas de la urbanización, pero si me ha visto desde luego tendrá su propia opinión. Todo esto me embiste. La excitación está ya en el límite, con un sabor especial que nunca había sentido antes.

Está decidido. Me voy a masturbar aquí, en la cocina. En la misma cocina en la que desayunan mis hijos y preparo café con pastas para las visitas de cortesía.

Me separo del ventanal y apoyo una nalga en el taburete. Mi mano derecha se pierde dentro de mi braga, acariciando mi humedad. Doy otro sorbo al café, que sostengo todavía en mi mano izquierda. Esa taza es el componente masculino en todo esto, no hay duda. Por eso huelo y saboreo su último sorbo justo cuando entierro dos dedos dentro de mí. La humedad me ayuda a hacerlo con suavidad.

Me estoy masturbando. Sin prisa. En mi cocina. En bragas. Desayunando.

No tengo apuros. Gozo de mis labios, de mi clítoris. Me siento libre y extraña, fuera de mi cuerpo, tomada por una fuerza que no conozco. No hay apremio, sólo un dulce disfrute privado que sólo yo entiendo. Mientras me masturbo sigo sosteniendo la taza, pero cada vez mi cuerpo se tensa como una cuerda. El taburete resbala, la mano se sacude, se agita. Empiezo a luchar conmigo misma en mi sexo. El ruido de la porcelana contra el suelo me dice que he soltado la taza. Y no hay instinto de madre, no pienso en recogerla con cuidado y limpiar el suelo. El ruido de la porcelana rota me dispara: soy esa madre que se masturba en la cocina en que desayunan sus hijos y estoy tan entregada que he roto la taza.

Mi sexo se precipita y me consume. Sabiendo perfectamente lo que hago, cojo el plato sobre el que he desayunado y lo tiro al suelo con fuerza, haciéndolo añicos, mientras mi mano sigue hundida en mi humedad. El ruido del plato roto es un orgasmo que me dispara, echándome hacia adelante, sobre la barra, en un gemido. Es entonces cuando me doy cuenta de que llevo minutos rebotando mis jadeos contra el eco de la cocina. La sola idea de que mi sexo suene y retumbe en ese lugar de la casa me hace perder el poco control y vaciarme de tensiones. Me dejo ir en un orgasmo tan dulce como los bollos con mermelada.

Ya no puedo decir que nunca he roto un plato.

________________________

ad.ultera@ymail.com

TWITTER: @diarioadultera

Test Morboso de los Lectores – ANA (Segunda Parte)

test

Aquí os dejo la segunda parte del Test Morboso que me ha enviado Ana.

SEXO 

En el sexo, ¿cómo te definirías con una sola palabra? – Caliente.

¿Mandona o sumisa? – Muy sumisa.

Primer orgasmo ¿Recuerdas la primera vez que te masturbaste? – Sola en casa, con el vibrador de mi hermana, para probar. Con la excitación, el gusto, y el miedo que me pillaran, lo puse en velocidad dos y luego no sabía pararlo. Jajaja. Parece muy cómico, pero pensaba que me moría del gusto.

¿Cada cuánto tiempo te masturbas? – Pues cuando estoy caliente. Varias a la semana.

¿Cuál es la postura y el sitio perfectos para masturbarte? – ¡¡Qué corte…!! En mi sofá, medio sentada con las piernas muy abiertas para acariciarme y poner el vibrador.

Paso a paso… ¿cómo te masturbas? (Movimientos, costumbres…) – Pues me acaricio las tetas para calentarme, pensando o viendo algo que me pone caliente, y luego uso normalmente el vibrador y también me acaricio el clítoris.

¿Cuál es el sitio más extraño/morboso en que te has masturbado? – En las duchas de la escuela. Fue por necesidad, estaba empezando a dolerme de lo que apretaba el clítoris y entré a masturbarme, menuda idea. Menos mal que no me pilló nadie, pero escuchaba el eco en los vestuarios y me ponía súper nerviosa.

¿Y la última vez que te masturbaste? – Esta mañana, en la cama, con el vibrador.

¿Y en qué estabas pensando…? – Jejeje. Pensaba en la última mamada que le hice a mi novio, el sábado por la noche en su coche.

¿Tienes/usas juguetes sexuales? – Tengo y uso. Ya lo dije antes.

¿Cuándo y a quién le hiciste tu primera paja? – A un novio de adolescente. Teníamos catorce años los dos.

¿Y con qué edad chupaste por primera vez? – Pues al mismo novio, con la misma edad más o menos. Sería como un mes después.

¿Te gusta chupar? – Mucho.

¿Has chupado muchas? – Pues unas 30.

¿Lo mejor que te has llevado a la boca? – Tuve un lío con un camarero brasileiro. Una barbaridad… daba casi hasta miedo mirarla, los amigos le llamaban “caballo” y luego supe por qué, jajaja…

Ejem!… ¿tragas el semen? – A mi novio sí.

¿Has hecho o recibido oral con alguien de tu mismo sexo? – Sí, un par de veces. Hay que probar de todo.

¿Tu sitio favorito para el sexo? – El suelo, con algo por encima para no enfriarse. Es el sitio donde hay más espacio para moverse.

¿Y el más extraño? – Pues una tienda de campaña. No lo hago en sitios muy raros.

¿Posturas favoritas? – Me gusta echada en la cama boca arriba con las piernas muy separadas, o encima  de los hombros de él. Es bastante clásica pero muy efectiva. Pero mi chico prefiere que lo cabalgue, y no me suelta las tetas en todo el rato.

¿Tu mejor polvo? – Pues mi novio antes estaba con otra chica, de su edad, tambien del trabajo. El primer polvo que echamos fue en casa de él, cuando todavía estaban saliendo. Yo llevaba tonteando con él bastante tiempo, nos habíamos dado algún piquillo y tal en una cena de empresa. Me tenía muchas ganas, y se notó mucho.

¿El más morboso? – La primera vez que estuve con un mulato. Porque ya sabes, el morbo, el mito de que son muy buenos y la tienen enorme. Estaba cagadita de nervios porque el tío era más experto que yo, yo tenía 19 y él 26 o 27. Estuve toda la noche diciendo “ay, dios”, “ay, madre”, “ay, joder”, cada vez que me la metía. Luego el tío me lo recordaba y se descojonaba de la risa.

Record de polvos y orgasmos – Pues en un día, 4 polvos y 6 orgasmos. Muchísimo, porque m quedo muy tirada al final de cada orgasmo.

¿Cómo son tus ruidos sexuales? – Hablo, digo tacos, “joder, follame”, “métemela ya”, y luego estoy todo el rato gimiendo, no muy alto. Me dijeron una vez que parecía una japonesa, que las japonesas gimen todo el polvo, y lo miré en internet, y bueno, la verdad que sí hago un ruido muy parecido.

¿Practicas el sexo anal? – Sí, cada vez más. A mi novio le encanta, esta enganchado.

¿Juguetes? – Mi vibrador es inseparable. Lo llevo a todas partes, y ya lo he tenido que sacar alguna vez en un aeropuerto. Es bastante grandecito, y cuando pasa por los rayos X de los aeropuertos alguna vez se han soltado una risita o me han echado una miradita. Supongoque que me ven muy pequeñita para una polla tan grande. 

¿Qué edades tenían el más joven y el más mayor con los que has tenido sexo? – El más joven 14, con el chico del que hablé antes que era de mi edad. El más mayor, 40-45.

¿Has estado con dos o más hombres? – Sólo una vez, para probar y darle el gusto a mi novio. Soy de estar con un hombre sólo cada vez, no me gusta compartir ni que me compartan.

¿Trío con otra chica? – Pues no, está pendiente porque mi novio me lo dice todo el rato.

¿Y has estado con alguna mujer? – Tres veces, una amiga mi primera vez,  y dos rolletes luego. Todas de mi edad, más o menos.

¿Has follado con alguna amiga tuya? – Sí. Marta. Compartíamos piso, habíamos estado hablando de si habíamos estado con chicas alguna vez, y decidimos probarlo una con otra. Salió todo así, surgió bastante frío, pero estuvo muy bien. No repetimos porque decía que tenía miedo de aficionarse y hacerse bollera.

¿Has follado con el novio/marido de alguna amiga tuya? – Pues que yo sepa, el único tío que he follado cuando estaba saliendo con otra es mi novio, que ya conté que follamos en su piso cuando el todavía estaba con María.

¿Follas con otros aparte de tu novio/marido? (Si tienes) – Tuve dos infidelidades, y él sabe las dos. Una fue con un exnovio, un día que iba algo bebida, y yo no suelo beber. La otra fue bastante gorda, porque fue con un colega de mi novio cuando él estaba de viaje por trabajo, pero se lo tomó bastante bien, aunque en ese caso no tenía excusa, me lo tiré porque me apeteció.

¿Has hecho sexo para conseguir algo a cambio? – Pues no debería decirlo, pero con 15 se la chupaba a un portero de discoteca y le dejaba tocarme las tetas para que me dejara entrar y me diera copas gratis.

¿Has cobrado dinero por hacer sexo? – No, sólo he hecho lo del portero de discoteca.

¿Lo harías? – Depende del dinero, y de lo bien que esté el que me lo ofrezca.

¿Has participado en una orgía? – No, y eso que me lo han propuesto varias veces.

¿Gang Bang? – No, y eso sí que tendría ganas de probarlo.

¿Te gusta que te azoten? – Sí, pero suave.

¿Cómo sería tu follada perfecta? – Pues me gusta que sea brusco y duro, pero sin hacer daño. Que me maneje bien, me coja, me mueva para todas partes, yo un poco rebelde, como luchando. Que al final me sujete en una postura fija y me folle duro y rápido, hablando sucio y eso.

Di una perversión con la que hayas fantaseado o te de curiosidad – En el trabajo estuvieron haciendo obras y había una cuadrilla de dos obreros y un capataz, los tres inmigrantes, creo que de Senegal. Cuando me quedaba a cerrar la última, tenía que ir a avisarles a donde estaban trabajando de que iba a cerrar y tenían que irse. Había poca luz, sólo tenían un foco de obra, y me echaban unas miradas que podían haberme preñado sin tocarme. Una vez que era muy tarde, el capataz me dio un susto, estaban súper callados y se me apareció por detrás, sin tocarme, pero muy cerca, con el torso al aire, mirándome las tetas. El edificio estaba totalmente vacío a esa hora, y he fantaseado muchas veces para masturbarme que los tres se echaban sobre mi y me obligaban a chupársela y luego me follaban sujetándome y tapándome la boca. Lo pienso y me pongo húmeda.

—————

Ana, muchísimas gracias por compartir tus intimidades y por dejarme colgarlas en el blog.

Si os animais a responder al test:

ad.ultera@ymail.com

Test Morboso de los Lectores – ANA (Primera Parte)

test

He recibido varios emails de gente que ha cubierto con sus propias respuestas el test morboso que he hecho, y que incluso lo han mejorado. Estoy encantada, y he decidido, con su permiso, que voy a ir corrigiendo los test y colgándolos en el blog. Así este pequeño rincón mío será también un poquito vuestro.

Como primer Test de los Lectores, os dejo las respuestas de ANA, una chica muy sincera que responde muy clarito y sin pelos en la lengua.

EN GENERAL

¿Metrosexuales o look desaliñado? – Metrosexuales mejor.

¿Beckham-maníaca, o preferirías a otro futbolista? – Cristiano Ronaldo está mucho más bueno.

Tópicazo: ¿somos todos bisexuales? – Bueno, yo creo que sí. Por lo menos a mi me dan morbo otras chicas, y a mis amigas que he preguntado también.

Otro tópico: ¿el tamaño importa? – A mi sí me importa, para qué mentir.

¿Qué necesita un hombre para llevarte a la cama? – Pues provocarme deseo, estar bueno, no se, que me apetezca un revolcón con él.

¿Una peli que te calentó? – Me puso muy caliente “Lucía y el sexo”. Además la vimos en mi casa, en pandilla con amigos, chicos y chicas, y la verdad daba morbo, sobre todo la escena de la erección del submarinista untado en barro.

¿Te gusta el porno? – Sí, bastante. Me excita.

¿A qué famoso te gustaría follarte? – A Cristiano Ronaldo, al Duke o a Hugh Jackman les dejaba hacerme todo lo que quisieran.

¿Con qué famosa tendrías un rollo-bollo? – Con Eva Longoria o Alyssa Milano, que son preciosas y están buenísimas.

PERSONAL

¿Eres alta y esbelta o bajita y compacta? – Más bien bajita y compacta (1,55).

¿Delgada, atlética, flacucha, con carnes…? – Delgada, hago ejercicio cada dos días.

¿Color de ojos? -  Miel.

¿Pelo? – Rubia de pelo liso largo.

¿Qué edad tienes? – Tengo 24.

¿Qué edad aparentas? – La que tengo, supongo. Pero con 16, me entraban tíos mayores porque pensaban que era mayor. Luego al saber que tenía menos de 18 algunos se cortaban, y otros no.

¿Qué parte te gusta más de tu cara? – La boca.

¿Y de tu cuerpo? – Las tetas y la tripita.

¿Adónde te miran más los tíos? – A las tetas.

¿Cómo crees que son las tetas perfectas…? – Grandes con buen canalillo y duras.

¿Y con respecto a eso, las tuyas son…? – Yo creo que están muy bien.

¿Tus tetas son naturales o operadas? – Operadas. Me las puse con 18, me quedaron muy bien y estoy encantada.

¿Cómo son tus pezones? – Rosado oscuro y grandes, muy abultados.

¿Y tus nalgas? – Redonditas, más bien chiquiticas.

¿Cómo es tu sexo y como lo llevas? – Abultado, lo llevo totalmente rasurado.

¿Piercings o tatoos? – Piercing en la nariz y el ombligo. El tatoo no digo donde, pero es una mariposita de color rojo, muy chiquita.

El sitio que más te gusta para ligar…. – De marcha con mis amigas bailando.

¿Y el más extraño donde has ligado? – En una comunión, de una prima.

¿De qué ligue te sientes más orgullosa? – De mi novio. Estaba muy solicitado.

Ropa de diario, y de especial – De diario me gusta ponerme camisas ajustadas el pecho y pantalones muy ajustados para el trabajo. De salir, escotes muy llamativos.

¿Cómo te gustan los escotes? – Grandes, abiertos, que se vea mucha piel.

Para ir Sexy y Glamurosa te pones… – Un corpiño ajustado y entallado al pecho.

¿Tu disfraz más provocativo? – El año que me puse tetas, me disfracé de Catwoman, con el escotazo de cremallera como el de la pelicula y sin sujetador.

¿Con qué prendas de tu armario te sientes más caliente? – Con los tops muy escotados.

¿Ropa interior para sentirte como una diosa? – Tanga muy fino y transparente.

Tu prenda irresitible para ellos – Un top blanco con el que se me marcan los pezones.

¿Tu modelo playero más atrevido? – Un microtanga.

¿Haces top less? – Siempre.

¿Y nudismo? – Algunas veces.

¿Has nadado desnuda? – Sí.  

¿Con qué ropa duermes? – Braguita y sujetador, o tanga y sujetador.

¿Cómo te gusta andar por casa? – No uso una ropa especial para andar por casa, pero si hace calor, me gusta estar un rato desnuda por casa al salir de la ducha.

ÍNTIMO

Una fantasía clásica que te excita – La de la secretaria obediente y sumisa a su jefe.

¿Harías un striptease con gente viéndote? – Si haces un striptease es con alguien mirando. Lo he hecho para mis novios, muchas veces. Para más gente, no lo sé, a lo mejor sí lo haría. Es caliente.

¿Te gusta que te espíen? – Me parece interesante, pero si te espían se supone que no te enteras.

¿Follarías con “público”? – Depende de la pasta, jajaja…

Cuenta el “espectáculo” más llamativo que hayas montado en público – En un concierto, en un festival de verano, fui “la típica chica que se pasa todo el concierto con las tetas al aire”. Y no había bebido casi nada. Pero un amigo me picó, me dijo que si me había puesto tetas era para enseñarlas, y le hice caso.

¿Te han pillado haciéndolo? – Buf, tremendo. Me pillaron un grupo de amigos, todos chicos, unos cinco, follando en una tienda de campaña. Como era pequeña y era de noche, no creo que vieran mucho, pero no dijeron cuanto tiempo llevaban ahí.

¿Tú has pillado a alguien? – A dos compañeras de piso haciéndoselo en cama. Al entrar yo se taparon y no vi nada. Las dos tenían novio, y una acabó casándose con él.

La primera vez que te excitaste en tu vida – No lo recuerdo, pero si me acuerdo que tenía un primo mayor que hacía lucha grecorromana y tenía una tableta de chocolate muy interesante, y le pedía que me la dejara tocar. Se resistía, pero al final me dejaba.

¿Has sido una lolita? – No, mi rollo de adolescente era más rockera, camisetas y vaqueros, y fui a escuela pública y no había uniforme. Hasta la universidad y ponerme las tetas no empecé a arreglarme y usar escotes. Y las faldas cortas no me gustan.

¿Qué maduro fue el primero en darte morbo? ¿Con qué edad?– Había un vecino, no muy maduro, unos treinta, que siempre subía conmigo en el ascensor y ponía interés en mi culo. Iba a la misma playa que yo y mis amigas, y normalmente saludaba y se quedaba muy cerca de donde nos echábamos nosotras. Yo tenía 15 o 16.

¿Y tu primer roce con un maduro? – Roces no recuerdo, pero había un profesor de Gimnasia que tocaba un poco de más en los ejercicios. No recuerdo más. Así que el primer roce con maduro fue ya en la universidad, saliendo de marcha, con 19, que me ligué a un tipo de 40 en un bar.

¿Qué maduro te excita ahora? – Pues no se… mi novio, que tiene 36.

¿Y qué jovencitos te dan morbo ahora? – Ninguno, paso de niñatos.

¿Besaste alguna vez a una chica? – Sí, claro, por juegos, con el cachondeo, y eso.

¿A quién le has tocado los pechos? – Pues así, tocar, bastantes: a mi madre, mi hermana, algunas amigas… Pero ya con intenciones sexuales, sólo alguna chica.

¿Qué parte de tu cuerpo te enloquece que te toquen? – La nuca, y el sitio donde tengo tatuada la pequeña mariposita roja, jejeje…

¿Palabras fuertes que te excita que te digan mientras follas? – Uf, muchas. Me encanta que me follen duro, me gusta que me digan “zorra”, “cómemela”, y todo eso.

Confiesa a qué conocidos tuyos deseas actualmente. – Juan (compañero de trabajo) que tiene fama por los demás compañeros de estar muy bien dotado, Christian (amigo) que está buenísimo y cuando lo veo en la playa me sofoco, un monitor del gimnasio que no sé como se llama… Hay muchos.

¿Algún pariente? – Mi cuñado Álex está bastante bueno y tiene un revolcón. Una vez lo pillé desnudo en su casa, me quedé mirando como una boba, y se le puso dura. Pero nunca se acerca, ni me tira los tejos, ni nada, y yo no le haría esa putada a mi hermana.

¿Alguna chica? – Belén, compañera de trabajo y vecina, que tiene un cuerpazo que impresiona.

¿Quién de tus amigas te parece más guapa? – Sara, tiene unos ojos verdes y unos labios muy llamativos y una cara muy linda.

¿Y más sexy? – Belén, la de antes. Tiene unas tetas acojonantes y bailando en las cenas de la empresa me pone cachonda hasta a mi.

¿Deseas al novio/marido de alguna amiga tuya? – Sí. Christian es el novio de Sara.

¿Tienes novio/marido? – Novio, ya lo dije antes.

¿Qué opinas de la infidelidad? – Pues que depende de la ocasión.

—————

Ana, muchísimas gracias por compartir tus intimidades y por dejarme colgarlas en el blog.

Si os animais a responder al test:

ad.ultera@ymail.com

Los primeros días me sentía como una obsesa

DSC-8686_580x435

 

 

 

 

 

 

Los primeros días me sentía como una obsesa. Pero ahora, la verdad es que me da morbo: me siento algo guarra, y eso me pone más cachonda. Nunca me hubiera imaginado a mi misma así. Me lo he hecho en el gimnasio, en el trabajo, en los baños de una cafetería, en casa de una amiga, en la piscina de la urbanización y en el cuarto de baño de mi hermana. Mi cuñado casi me pilla, y de hecho no se si me habrá escuchado gemir.

El otro día estaba de compras. Me estaba probando un camisón con transparencias en el pecho. Al mirarme al espejo, me gustó mucho. Se me veían totalmente los pezones entre el encaje azul celeste. Me acaricié sobre el encaje, y note que estaba caliente. Me estremecí. Si hubiese sido hace meses, no habría pasado nada. Pero ahora no puedo aguantarme. Metí la mano debajo de las braguitas y empecé a acariciarme. Noté que ya estaba muy mojada, el dedo entraba suave. Fue la última vez que me masturbé en un sitio público antes de tomar medidas.

“Voy a acabar rompiéndome la mano”, pensé al cabo de un par de semanas de pajillera. Los hombres, en su adolescencia, se acostumbran a masturbarse a diario. Nosotras no lo hacemos, y las que lo hacen no lo dicen. Yo siempre he pensado que es porque lo nuestro es más cansado.

Los hombres sujetan, sacuden, y ya está. Pero nosotras hacemos un esfuerzo físico tremendo para darnos placer, ya sea luchando con nuestros dedos contra el clítoris, o metiéndolos dentro. Es un trabajo duro, y es casi obligatorio. Aunque empieces acariciándote suave los labios humedecidos, eso te da mucho placer, pero al final siempre acabas necesitando más caña.

Para eso se inventaron los consoladores. Y yo necesitaba uno, teniendo en cuenta el trabajo acumulado de los últimos tiempos. Recuerdo que me habían regalado uno hace años, unas amigas, en un cumpleaños. Típica broma. Ni siquiera lo había probado. Y ya no sé dónde lo puedo haber metido. Seguramente lo tiré antes de casarme.

ad.ultera@ymail.com

La bañera

05_pics

La bañera es uno de los objetos más poderosos en mi mente erótica. Creo que fue el primer lugar donde me sentí una adúltera. No había nadie más conmigo en aquella bañera, estaba yo sola, pero fue el primer sitio donde dejé de ser una casada con su vagina centrada en su marido para ser una mujer con la vagina libre.

Recuerdo llenarla por las noches, antes de que él llegase del trabajo y meterme con un buen puñado de sales aromáticas azules, el agua bien caliente. Normalmente ya estaba excitada al entrar, pero sino no tardaba demasiado en notar un dulce cosquilleo en mí. La primera vez que bajé mi mano para tocarme, me estremecí con sorpresa. Nunca desde casada me había dado sexo yo sola, pero tampoco nunca había sentido un escalofrío de placer semejante al poner mi dedo entre mis labios húmedos.

Una mujer casada tiene necesidades que su marido no tiene porque conocer.